Hay momentos durante un viaje en los que el equipaje puede complicarnos bastante los planes. Llegamos a una gran ciudad, por ejemplo Madrid, antes de que esté disponible nuestra habitación, tenemos que dejar el alojamiento varias horas antes de coger el tren o el avión, o estamos de paso y queremos aprovechar unas horas para visitar la ciudad.

Cuando podemos dejar las maletas en el alojamiento, normalmente no hay mucho que pensar. Las dejamos y nos olvidamos de ellas. El problema aparece cuando no podemos hacerlo. Porque acarrear una maleta durante varias horas puede convertir un paseo tranquilo en algo bastante menos agradable.

A nosotros nos ha pasado muchas veces viajando. Y es curioso cómo una cosa tan sencilla como una maleta puede acabar condicionando lo que hacemos durante horas.

Cuándo dejar la maleta en una consigna

1.- Llegamos antes de la hora del check-in

Esta situación es bastante habitual. Nuestro tren o avión llega a primera hora, hemos reservado un hotel en pleno centro, pero hasta las dos o tres de la tarde no podemos entrar en la habitación. Una opción es ir hasta allí, cruzar los dedos para que nos guarden los bultos en recepción y empezar después la ruta. Si tenemos suerte, perfecto.

También puede ocurrir que el alojamiento esté alejado de donde queremos empezar a visitar Madrid. Y ahí es donde aparece el pequeño absurdo: hacer un viaje hasta el hotel solo para dejar las maletas y, después, deshacer el camino para volver al centro. Una alternativa mucho más cómoda es buscar consignas de equipaje en Madrid, cerca de donde nos encontremos en ese momento y arrancar la visita directamente.

Además, Madrid juega a nuestro favor porque buena parte de los lugares imprescindibles que ver están relativamente cerca unos de otros. Saliendo de Atocha podemos caminar por el Paseo del Prado, llegar a Cibeles, subir por Gran Vía y acabar en la Puerta del Sol. En un par de horas has llegado al centro, te has tomado el primer café y has aprovechado la mañana en lugar de ver pasar los minutos hasta el check-in.

2.- Tenemos que hacer el check-out y todavía quedan horas para marcharnos

El escenario contrario es casi más común.

Imaginemos que tenemos que dejar la habitación a las once de la mañana, pero nuestro tren o avión no sale hasta las siete de la tarde. Tenemos por delante varias horas que podemos aprovechar para visitar algo que se nos haya quedado pendiente.

Lo habitual es pedir en el propio hotel que nos guarden las maletas hasta la tarde. Si el hotel se encuentra cerca de la estación o del transporte que vayamos a coger, bien. Pero si nos alojamos en otra zona, nos tocará atravesar media ciudad a última hora solo para recoger el equipaje antes de ir al aeropuerto o a la estación.

Algo que hemos aprendido viajando es que el último día no tiene por qué convertirse en una espera hasta la hora de marcharnos. Si podemos olvidarnos de las maletas, podemos seguir haciendo turismo, comer tranquilamente o simplemente pasear por Madrid hasta que llegue el momento de continuar el viaje.

consignas para maleta

Hay consignas para maletas grandes y pequeñas

3.- Tenemos unas horas de escala

Hay viajes en los que Madrid no es nuestro destino final, pero tenemos varias horas antes de continuar hacia el siguiente.

Por ejemplo, llegamos en tren por la mañana y tenemos un vuelo por la tarde. O tenemos una escala suficientemente larga como para salir del aeropuerto y acercarnos al centro.

Sobre el papel parece un plan estupendo. El problema aparece cuando miramos las maletas. Una cosa es recorrer Madrid andando y otra hacerlo con una maleta detrás. Al principio dices ‘bah, si son solo dos bultos’. Tres calles, cuatro bordillos y una cuesta después, estás dispuesto a abandonar la maleta en cualquier rincón con tal de no volver a levantarla.

En una situación así podemos dejar el equipaje en una consigna. Eso sí, conviene calcular bien los tiempos y elegir una ubicación que nos quede de camino. Lo último que queremos es sustituir el paseo con maletas por un paseo para ir a buscar las maletas.

4.- Cuando el alojamiento no puede guardar nuestro equipaje

En un hotel es sencillo preguntar en recepción si pueden guardar nuestras maletas. En un apartamento turístico, en cambio, no siempre existe esa posibilidad. Sueltas las llaves en la cajita de seguridad, la puerta se cierra y te quedas en la acera, con tus maletas y pensando… ¿y ahora qué?.

Algo parecido puede ocurrir cuando cambiamos de alojamiento en la misma ciudad. Tenemos que dejar uno por la mañana, pero el siguiente no está disponible hasta varias horas después.

Llevar las maletas con nosotros durante todo ese tiempo tampoco es agradable. En estos casos, una consigna puede servir como solución intermedia: dejamos allí el equipaje después del check-out, seguimos visitando Madrid y lo recogemos cuando realmente lo necesitemos.

5.- Cuando necesitamos dejar algo más que equipaje

Cuando pensamos en una consigna, lo primero que nos viene a la cabeza es una maleta. Pero no siempre es lo que necesitamos guardar.

Algunas ubicaciones permiten dejar bicicletas, cochecitos de bebé o material deportivo. Esto amplía bastante las posibilidades y hace que una consigna pueda resultar útil en situaciones que no tienen nada que ver con el check-in o el check-out.

Por ejemplo, podemos llegar a Madrid en bicicleta y querer pasar unas horas recorriendo el centro sin ella, viajar con un cochecito de bebé y querer entrar en algún lugar donde no lo vamos a necesitar, o llevar material deportivo que no queremos cargar mientras hacemos nuestro recorrido por la ciudad.

También puede ocurrir algo mucho más sencillo: que hayamos hecho unas compras y no nos apetezca seguir andando con multitud de bolsas.

elegir maleta de viaje

¿Cuándo no merece la pena utilizar una consigna?

No siempre hace falta buscar una consigna. Si nuestro hotel guarda las maletas gratuitamente y está cerca, probablemente sea la opción más sencilla. Al final, se trata de que la consigna nos facilite el día y no de añadir otro desplazamiento a nuestro recorrido.

Si la espera es de una hora o dar con la consigna implica dar un rodeo tremendo, no compensa.

Consejos antes de dejar las maletas en una consigna

Antes de reservar una consigna, comprueba algunas cosas:

  • Ubicación: cuanto menos tengamos que desviarnos de nuestro recorrido, mejor. Si tenemos que ir al aeropuerto o a una estación, merece la pena pensar dónde terminaremos la visita.
  • Horario: no todas las consignas están abiertas las 24 horas. Algunas están dentro de tiendas, hoteles u otros establecimientos y abren en horario comercial. Si vamos a recoger el equipaje por la noche o a primera hora de la mañana, es especialmente importante comprobarlo antes de reservar.
  • Espacio para el equipaje: no todas las consignas son igual de grandes ni permiten dejar el mismo equipaje. Algunas, además de maletas y mochilas, permiten guardar objetos más grandes como bicicletas o cochecitos de bebé.
  • Cómo se reserva: la mayoría ya permiten reservar fácilmente online. En la página web o APP se abrirá un mapa con las localizaciones disponibles.
  • Valoración de otros usuarios: en cada consigna, además de ver los detalles sobre precios, tamaños admitidos, horarios, podrás ver la valoración de los usuarios algo fundamental para estar tranquilos dejando nuestras pertenencias.

Consejo viajero: nunca dejes en la consigna tu documentación y lleva además todo lo que vayas a usar esas horas como por ejemplo los cargadores.

Al final, una consigna no es algo que necesitemos durante todo el viaje. Es simplemente una solución para esos momentos en los que los horarios no encajan o llevamos algo que nos condiciona los planes. Nosotros preferimos dejar las maletas unas horas y seguir disfrutando del viaje antes que convertirlas en nuestras compañeras de paseo. Porque hay una pequeña diferencia entre tener seis horas libres en Madrid y tener seis horas libres arrastrando una maleta.

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