Si has visitado el monasterio de Samye, y dispones de tiempo, una buena opción es dedicar una mañana a subir hasta las cuevas y ermita de Chimpu, también llamadas Qingpu Shandong, un lugar apartado, muy poco visitado pero con buenas vistas del valle. Allí podrás sentir el recogimiento de los budistas tibetanos en estado puro.

A poco más de 10 kilómetros de una mala pista de tierra desde Samye, se encuentra el punto de inicio de la caminata que nos llevará hasta Chimpu. Desde donde dejamos el coche, por todo el valle se ven abundantes banderas de oración ondeando al viento, algunas de ellas de decenas de metros de longitud.

El recorrido total (ida y vuelta) que nos queda caminando, nos llevará unas 4 horas por un sendero estrecho, que curva a curva va primero recorriendo la parte baja del valle y posteriormente ascendiendo hasta la ermita y las cuevas de Chimpu.

cuevas chimpu tibet

Sendero de ascenso

banderas de oracion tibet

Banderas de oración subiendo a Chimpu

Al final del sendero llegamos a la ermita gestionada por monjas (nunnery). Allí oímos voces recitando mantras que acompañan con el sonido de tambores, trompetas y platillos, como es habitual en las «pujas tibetanas» que es como se llama a este tipo de ceremonias. Cuando seguimos las voces encontramos a todas las monjas con sus cabezas afeitadas y sus túnicas de color rosa o gris.

Continuamos ascendiendo unos metros más por un entramado de caminos, cuevas y pequeñas casas. En estas cuevas de Chimpu estuvo el gurú Rinpoche o Padmasambhava fundador de una de las escuelas que tiene el budismo tibetano, de ahí su importancia para los budistas, a pesar de que no hay nada ostentoso en el lugar.

En una de las cuevas, nos detenemos y sale un joven monje que es amigo de nuestro guía. Pasamos a la cocina y nos invita a té de mantequilla de yak, la bebida tradicional tibetana. El monje, mientras conversa con nuestro guía, nos muestra su hospitalidad rellenando la taza cada vez que tomamos un sorbo, para que ésta siempre permanezca llena. Nosotros, mejor dicho yo, le correspondo bebiéndome el té, cuyo sabor en nada se asemeja a lo que denominamos nosotros té. Es un agua oscura, de sabor muy fuerte, aceitoso, mantequilloso. Mientras tanto, Ana conocedora del sabor del té dado que lo habíamos probado antes en un templo en Ladakh, para corresponder a la hospitalidad del monje hace que bebe, pero en cuanto puede me cambia a mí su taza doblando mi «trabajo». Sin duda este momento tan auténtico es de los que no se olvidan, lo mismo que el sabor del té de mantequilla de yak.

cocina en Tibet

La cocina

Cuando regresamos al convento de las monjas, comemos un plato de tukpa, la típica sopa tibetana de fideos noodles. Las monjas, si bien es cierto que tenían buenas voces para recitar mantras, no tienen la misma mano para cocinar tukpa.
Entre unas cosas y otras la excursión nos lleva casi todo el día y por la tarde, de regreso en Samye completamos el día con un paseo por la zona.

Nuestra valoración ★★✰✰✰
Merece la pena estirar un poco las piernas y hacer esta pequeña caminata por las vistas y para conocer como viven los monjes tibetanos que se retiran a estas cuevas.

Para acceder a las cuevas de Chimpu si eres extranjero, necesitas, como para todo en Tibet, un permiso de las autoridades chinas, que solo se expide si viajas con un guía…una manera más de controlar permanentemente a los turistas. Por lo tanto no puedes ir solo.

GPS: 29.374146, 91.548854
Lo puedes ver en GoogleMaps

cuevas chimpu en tibet

Vistas del valle desde las cuevas

cuevas chimpu en tibet

El convento

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