Tibet era nuestro destino soñado, ese lugar que siempre habíamos deseado conocer… y por ello teníamos un poco de miedo a que nos desilusionase. Pero nada más lejos de eso. Tibet es un país increíble, mágico, maravilloso. No hay muchos lugares en el mundo que emocionen tanto como el palacio de Potala, que cada vez que lo ves desde cualquier lugar de Lhasa te parece más hermoso. La espiritualidad que se vive en los alrededores del Jokhang no tiene comparación con ningún lugar del mundo de los que hemos visitado.

Y el Tibet no es solo Lhasa, son también sus hermosos monasterios budistas, sus lagos a miles de metros de altitud, la increíble sensación de encontrarse en el campo base de la montaña más alta del mundo: el Everest (Qomolangma en tibetano). Pero sobre todo, te emociona su gente, que a pesar de estar oprimidos por el invasor chino, luchan por conservar sus costumbres, su religión, su cultura. Pisoteados y acallados por los chinos desde el año 1950, se mantienen fieles a su modo de vida.

Es un viaje muy especial, pero también triste porque no puedes sentirte ajeno a la situación del pueblo tibetano.

Debido a las restricciones que impone el gobierno chino, los visitantes extranjeros tienen que visitar el país con un viaje organizado previamente. Nosotros contratamos un coche con guía y conductor tibetanos. Creemos indispensable viajar con guías locales, no chinos, porque ellos son los que de verdad conocen la cultura tibetana.

Tuvimos que cancelar algunas visitas porque se habían producido protestas de los monjes y estaban cerrados los monasterios a las visitas extranjeras, para que así no pudiésemos contar al mundo la opresión que sufren en este hermoso país.

Vivimos experiencias únicas, como dormir en una de las celdas de Reting, un monasterio en uno de los lugares más aislados del Tibet. O compartir la cena con un centenar de monjes en el monasterio de Samye. O ver el mágico Everest con el cielo completamente despejado. O caminar alrededor de uno de los lagos a más altitud del mundo, el lago Namtso. O ver a miles de tibetanos recorriendo el circuito alrededor del Jokhang haciendo postraciones y rezando plegarias. Y sobretodo, ver nuestro soñado palacio de Potala, que es imposible que te deje indiferente.

Nuestra ruta por carreteras de Tibet y Nepal

Nuestro viaje duró 28 días, 20 de los cuales estuvimos en Tibet y el resto en Nepal, puerta de entrada fácil y habitual para llegar al Tibet.

Viajamos durante los meses de septiembre y octubre, siendo éste el mejor mes para ver el Everest con el cielo despejado.

Ruta viaje a Tibet

Recorrido viaje a Tibet, de Lhasa a Katmandú (clic aquí ver el mapa en GoogleMaps)

  1. Madrid – Katmandu
  2. Katmandú
  3. Katmandú
  4. Katmandú. Visita de Patán
  5. Katmandú. Visita de Bhaktapur
  6. Katmandú
  7. Katmandú – Lhasa (avión)
  8. Lhasa
  9. Lhasa. Visita a los monasterios de Deprung y Sera
  10. Visita del Potala y el Jokhang
  11. Lhasa – Monasterio de GandenMonasterio Drigung – Tidrum (4325m)
  12. Tidrum – Monasterio de Reting
  13. Reting – Lago Namtso (4718m)
  14. Lago Namtso – Monasterio de Tsurpu– Lhasa
  15. Lhasa
  16. Lhasa – Monasterio de Samye (3600m)
  17. Samye – ermita Chimpu – Samye
  18. Samye – Palacio Yungbulakang – monasterio TradukLago Yamdrok – Gyantse (3950m)
  19. Gyantse
  20. Gyantse – Monasterio de Shalu -Shigatse (3900m)
  21. Shigatse (Monasterio Tashilumpo)
  22. Shigatse – Monasterio Phuntsoling – Sakya (4280m)
  23. Sakya – Campo base del Everest (5200m)
  24. Everest – Nyalam
  25. Nyalam – Katmandú
  26. Katmandú
  27. Katmandú
  28. Katmandú – Madrid

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