El nombre de Ribadesella seguro que os trae a la mente el descenso del río Sella, que se realiza en verano y que atrae a miles de visitantes. Descender el río Sella en canoa es una actividad que no os podéis perder si os gusta el turismo activo. Pero, la población de Ribadesella tiene atractivos suficientes para que la visitéis en cualquier época del año aunque no hagáis el famoso descenso. En este artículo os hablamos con detalle de una ruta a pie por Ribadesella que os va a llevar por lo mejor que ver en este bello pueblo asturiano.

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Ruta a pie por Ribadesella

Dejamos nuestro coche en el puerto pesquero, donde no hay problemas de aparcamiento, al menos en temporada baja. Para empezar nuestro recorrido a pie para ver Ribadesella nos dirigimos hacia el Paseo de la Grúa, dejando el río Sella a nuestra izquierda.

1. Paseo de La Grúa

Este camino peatonal, pegado al mar nos conduce hasta la parte más alta de Ribadesella, donde se encuentra la ermita de Guía. Pero, no nos adelantemos… disfrutemos de este paseo en el que están ubicados 6 murales de azulejos pintados por Antonio Mingote y que narran la historia de Ribadesella desde la antigüedad. Merece la pena detenerse en cada uno de ellos para admirar la genialidad del dibujante. Es uno de los lugares más curiosos que puedes ver en Ribadesella.

Al final del agradable sendero nos encontramos unas escaleras que nos conducen a la ermita de Guía, situada en el Monte Corberu.

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Azulejos de Mingote

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2. Ermita de Guía

Esta pequeña ermita dedicada a la virgen patrona de los marineros está ubicada en un lugar privilegiado. Desde este enclave disfrutamos de las magníficas vistas de la localidad, de la desembocadura del río Sella y la playa que hay enfrente, la Playa de Santa Marina, a la que iremos luego.

Aquí es fácil hacerse una idea del paisaje que configura Ribadesella. Vemos como la bella población está partida en dos por el estuario del río Sella que queda en medio. Un puente comunica ambas orillas del río y del pueblo.

Antes de abandonar el Monte Corberu, nos acercamos a unos antiguos cañones que permanecen en pie y que parecen vigilar el mar que les rodea.

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Ermita de La Guía

3. Camino de Guía

Volvemos hacia el pueblo por una senda peatonal que casi no pierde altura y desde la que se tienen las mejores vistas panorámicas de Ribadesella. Al final del camino de Guía llegamos a la torre de la Atalaya, una torre almenada construida en el siglo XIX sobre otra torre medieval. Desde aquí nuestra ruta a pie por Ribadesella nos lleva al casco antiguo de Ribadesella.

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Mirador en el camino de La Guía

4. Casco antiguo

Desde la torre de la Atalaya nos dirigimos hacia el centro, por la calle Manuel Fernández Juncos. Esta animada calle termina en la iglesia de Santa María Magdalena.

Frente a la iglesia parten una serie de calles peatonales (Calle López Muñiz, Calle Infante, Calle Oscura) que recorremos con calma.  A lo largo del recorrido vamos fijándonos en los edificios que nos rodean, algunos de los cuales conservan antiguos escudos nobiliarios.

En la esquina entre la calle Teodoro Cuesta y calle Oscura, subimos por unas escaleras para llegar a la escalera de colores que nos conducirán a un bonito mirador.

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5. Escalera de colores y Mirador de la cuesta

La escalera de colores, que se ha convertido en una atracción turística, ha sido creada por vecinos de Ribadesella, a instancias del ayuntamiento. Se compone de 56 peldaños, cada uno de los cuales se ha pintado de llamativos colores y se ha decorado con frases.

Subimos por la escalera de colores y luego giramos a la izquierda hasta el mirador de la Cuesta…donde podemos ver a nuestros pies los tejados del casco antiguo y una panorámica opuesta a la que acabamos de disfrutar desde el mirador de la ermita.

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Escalera de Colores

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Mirador Cuesta

6. Playa de Santa Marina

El último punto que consideramos imprescindibles de lo que hay que ver en Ribadesella es la playa de Santa Marina y para ello debemos cruzar el puente sobre el río Sella. Desde la escalera de colores hasta la playa hay 1.1 km (unos 15 minutos de paseo a pie). No obstante si luego vas a continuar viaje con el coche puedes regresar al aparcamiento e ir en coche a la playa.

Esta larga playa de arena dorada está bordeada de hermosos edificios de principios del siglo XX. Esta “urbanización” de casas señoriales tiene su origen en el año 1907, cuando la marquesa de Argüelles decidió instalarse aquí para pasar sus vacaciones de verano. Otros burgueses y nobles de la época fueron construyendo las lujosas residencias que podemos ver hoy en día, algunas en estilo modernista.

Un agradable paseo marítimo recorre la playa de Santa Marina. Si tenéis la oportunidad, os recomendamos alojaros en alguno de los hoteles ubicados en estas hermosas casas.

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Paseo de la playa Santa Marina

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Abandonamos Ribadesella para continuar nuestra ruta en coche por la costa de Asturias. Por desgracia, no hemos conseguido entradas para visitar las cuevas de Tito Bustillo, una de las muestras más impresionantes del arte paleolítico del mundo y que son Patrimonio de la Humanidad desde 2008. Las tendremos que vistar en un próximo viaje a Ribadesella.

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