El Camino de Santiago es mucho más que una ruta para llegar hasta Santiago de Compostela. Para nosotros es también una manera diferente de conocer y recorrer España, atravesando paisajes, pueblos y ciudades muy diferentes entre sí.
El Camino es una de esas experiencias que asociamos rápidamente con algunas imágenes: una mochila, una flecha amarilla, un cayado y un sendero que conduce a Santiago de Compostela.
No existe un único Camino. Hay rutas que atraviesan montañas y bosques, otras que siguen la costa cantábrica o atlántica, algunas se adentran en zonas de dehesas o viñedos y otras pasan por ciudades históricas. Todas tienen algo en común: permiten recorrer el país a un ritmo diferente, prestando atención a detalles que de otra manera pasarían desapercibidos.
Por eso, hacer el Camino de Santiago puede ser también una forma de viajar por España y conocer algunas de sus caras más diferentes.
España verde: Camino del Norte
Dejamos atrás los campos dorados del interior de España para dar paso a acantilados, playas, prados verdes y pueblos marineros.
Esta ruta recorre el norte de España siguiendo casi todo el tiempo la costa cantábrica. Parte de Irún, en la frontera con Francia, y atraviesa el País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia para llegar a Santiago.
San Sebastián (Donosti) es una de las ciudades más bonitas del Cantábrico y una de las primeras paradas de esta ruta. Su imagen más conocida es la bahía de La Concha, una de las playas urbanas más espectaculares de España. Pero además de pasear por el paseo marítimo, es imprescindible que visites el casco histórico y pruebes las deliciosas tapas que sirven allí.
Es casi imposible hacer una lista de los pueblos más interesantes de la ruta, pero si dispones de tiempo haz una parada en Santillana del Mar, Comillas, San Vicente de la Barquera y Llanes.

Playa de La Concha, San Sebastián
España con historia: Vía de la Plata
Esta ruta del Camino de Santiago atraviesa la Península de sur a norte. Parte de Sevilla y llega hasta Astorga, donde enlaza con el Camino Francés hasta Santiago de Compostela. Sigue en parte el recorrido de antiguas vías de comunicación romanas, aunque no coincide con la calzada romana del mismo nombre.
Si has hecho el Camino del Norte, te llamará la atención el cambio radical de paisaje. Aquí no hay grandes extensiones de bosque ni campos verdes. En esta ruta verás dehesas, campos de cultivo y pequeños pueblos con gran patrimonio cultural. Es una de las rutas más monumentales y en las que podrás visitar algunas de las ciudades con más historia de España como Sevilla, Mérida, Cáceres y Zamora.
Una de las ciudades más interesantes de esta ruta es Mérida. Su teatro y anfiteatro romanos o el templo de Diana recuerdan la importancia que tuvo esta ciudad hace 2000 años, cuando formaba parte del Imperio romano. Mérida es un buen ejemplo de cómo el Camino puede ser mucho más que caminar.

Mérida
España más monumental: Camino Francés
El Camino Francés es uno de los más conocidos y transitados. Entra en España por Roncesvalles, atraviesa Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia. Pasa por ciudades con gran patrimonio monumental como Burgos o León antes de llegar a Santiago. Es un recorrido muy variado, con paisajes de montañas, pueblos, viñedos y monasterios ligados a la peregrinación.
Llegar caminando a Burgos supone encontrarse de repente con una ciudad monumental. Su impresionante catedral domina el casco histórico y, basta caminar por sus calles, para darse cuenta de la importancia que durante siglos ha tenido esta ciudad para los peregrinos.
León es otra de las paradas que no puedes perderte si haces el Camino Francés. Su catedral es famosa por sus espectaculares vidrieras, pero también merece la pena visitar la Basílica de San Isidoro y pasear por su casco antiguo.
➢ Si la ruta completa es mucho para tí, puedes hacer la parte del Camino Francés desde Sarria.

León
Entre montañas: Camino Primitivo
Esta ruta parte de Oviedo y atraviesa Asturias y Galicia hasta enlazar con el Camino Francés. Es una ruta bastante exigente por su orografía de montañas, pero también una de las más espectaculares en cuanto a paisaje se refiere.
Oviedo es el punto de partida y una buena forma de comenzar esta ruta. Las iglesias prerrománicas de Oviedo, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, son dos de esos lugares de España que nos tienen completamente fascinados. Las hemos visitado varias veces y siguen estando entre nuestros rincones favoritos de España.
Otro punto de la ruta que merece la pena visitar es Lugo, con una muralla romana perfectamente conservada que convierte, de nuevo, al Camino en algo más que caminar.

Iglesia Santa Maria del Naranco arte preromanico asturias
El Camino que llegó por mar: Camino Inglés
El Camino Inglés es el recorrido más corto (116 km) que llegan a Santiago de Compostela. Parte de A Coruña o Ferrol y atraviesa la provincia de A Coruña hasta llegar a Santiago. El Camino Inglés tiene una historia algo diferente a las demás. Durante siglos fue la ruta utilizada por peregrinos procedentes de las islas británicas y otros lugares de Europa que llegaban a Galicia por mar.
Hoy se ha convertido en una ruta para los que tienen menos tiempo, ya que se puede completar en 5 o 6 días. Y aquí vuelve a aparecer una de las grandes ventajas del Camino: no todo gira alrededor del número de kilómetros que hagas, sino lo que vas encontrando entre un punto y otro y las experiencias que vives cada día.
A Coruña es una de las ciudades que más nos han sorprendido últimamente. Aquí podrás visitarla Torre de Hércules, el faro romano más antiguo del mundo que continúa en funcionamiento, caminar por su casco histórico, admirar sus casas con grandes ventanales acristalados que dan al mar y disfrutar de una de las playas urbanas más bonitas de España.
Si quieres, además, convertir tu Camino en una experiencia gastronómica, no dudes en parar en Betanzos y probar una de las tortillas de patata más deliciosas que hemos probado nunca.

A Coruña
Cuando el Camino continúa hasta el fin del mundo: Finisterre
Para muchos peregrinos, llegar a Santiago no significa necesariamente terminar el viaje. Desde allí se puede continuar hasta Finisterre y Muxía, siguiendo una ruta que lleva hasta el extremo occidental de Galicia.
En esta ruta el océano Atlántico es el gran protagonista. El paisaje es abierto y salvaje, con acantilados, largas playas casi desiertas, faros y pequeños pueblos marineros azotados por el viento.
El faro de Finisterre, en un lugar que durante siglos se consideró el fin del mundo conocido, es el mejor punto final para este Camino.

Faro Fisterra o Finisterra
Un Camino, muchas Españas
Después de recorrer algunos de los diferentes Caminos de Santiago, para nosotros resulta evidente que esta experiencia es mucho más que una ruta de peregrinación. Cada recorrido muestra una España diferente y, sobre todo, una forma distinta de viajar por ella.
Está la España monumental de Burgos y León, la dehesa y los campos abiertos de la Vía de la Plata, el Cantábrico del Camino del Norte, las montañas y bosques del Camino Primitivo, los pueblos gallegos del Camino Inglés y el paisaje atlántico de Finisterre.
Y quizás ahí esté una de las mejores cosas del Camino: no hace falta recorrerlo entero ni seguir siempre la ruta más conocida. Basta con elegir el recorrido que más te apetezca, ponerte la mochila al hombro y empezar a caminar.




















