Meknes o Mequinez es, junto con Rabat, Marrakech y Fez, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. Además, desde 1996 es Patrimonio de la Humanidad. Pero, ¿tanto hay que ver en Meknes como para considerarlo una visita obligada en un viaje a Marruecos?. En mi opinión la respuesta es no. No es imprescindible aunque si aconsejable y agradable. Si tienes tiempo te recomendamos ver Meknes en una excursión de día desde Fez (incluyendo también Volubilis), o bien como hicimos nosotros, pasar una noche en el trayecto de Chefchaouen-Volubilis-Mequinez- Fez.

Cómo ir a Meknes en coche

Siguiendo nuestro recorrido en coche por Marruecos, salimos de Chefchaouen por la mañana. Tras casi 3 horas y 164 km de buena carretera, llegamos a Volubilis. Visitamos las ruinas romanas de Volubilis y Moulay Idriss, ambas separadas por 3-4 km. Luego continuamos otros 32 km (30 minutos) de aceptable carretera hasta Mequinez. Pernoctamos en un bellísimo riad en la medina de Meknes que os recomendamos. Entre la tarde del día que llegamos y la mañana siguiente tuvimos tiempo para visitar lo principal que hay que ver Meknes. Luego continuamos viaje en coche a Fez (60 km) y la sorpresa es que la carretera de Meknes a Fez es una buena autopista, de peaje pero muy barata.

¿Dónde aparcar en Meknes?. Nosotros aparcamos en la plaza Lalla Aouda, muy cerca de la plaza el-Hedim y la puerta Bab el Mansour. Es un aparcamiento barato y  vigilado 24 horas.

plaza Lalla Aouda aparcamiento

Plaza Lalla Aouda

Qué ver en Meknes en un día

Que ver en Meknes en un día Mequinez Marruecos

Qué ver en Meknes en un día

— La medina

El primer lugar que visitamos en Meknes fue la medina, ya que nuestro riad estaba en una de sus calles. Como en toda ciudad de Marruecos, la medina aglutina la mayor parte de los comercios locales. En este caso, la medina de Meknes es mucho más pequeña que la de la vecina Fez, aunque también es más tranquila. Damos un paseo por la zona y lo que más nos llama la atención es la zona de los hilos. Tiendas llenas de miles de bovinas de hilo de todos los colores y tonos, que no volveremos a ver en Marruecos.

calles de la medina

Calles de la medina

— La plaza el-Hedim

A mitad de camino entre la medina y la Kasbah está la plaza el-Hedim, que algunos, con mucha imaginación, comparan con la plaza Jemaa el Fna de Marrakech, si bien no tiene la grandeza de aquella.

La mejor hora para visitar la plaza de Meknes es al atardecer, por la luz que tiene, porque hay más comerciantes y porque la puerta Bab Mansour, que está en uno de sus lados, tiene la iluminación perfecta.

Para tomar un té con menta al atardecer, subimos al Café Pavillon. Se encuentra en una de las esquinas de la plaza, cerca de la puerta Bab Mansour. Las vistas son aceptables pero el servicio pésimo, aunque ya se aseguran de que pagues antes de subir.

Plaza el-Hedim

— Puerta Bab Mansour

En uno de los laterales de la plaza el-Hedim se encuentra la hermosa puerta Bab Mansour, de 16 metros de altura y una enorme puerta central de madera. La construcción de Bab Mansour fue ordenada por el sultán Moulay Ismail, acabándose en 1732 tras 60 años de trabajo.

Te recomendamos que vayas a ver la puerta Bab el Mansour al atardecer, cuando está mejor iluminada, realzando sus tonos verde y ocres.

Puerta Bab Mansour

Puerta Bab Mansour

Puerta Bab Mansour de Mequinez

Puerta Bab Mansour

— La muralla de Meknes

La ciudad está rodeada por más de 40 kilómetros de murallas con diversas puertas de acceso, siendo la más bonita la ya mencionada Bab el Mansour. Desde allí mismo podemos ver un tramo de muralla a nuestra derecha.

— Madrasa Bou Inania

Esta madrasa o escuela coránica, está en medio de la medina de Meknes y data de 1358 dC. Por fuera solo se ve una pequeña puerta que es fácil pasar de largo, pero el GPS MapsMe (gratis y sin gastar datos) nos la indicó correctamente. Pagamos la entrada (algo cara si la comparamos con la madraza homónima de Fez) y accedemos. La decoración interior es fantástica, con bellos azulejos, delicados estucos y techo de madera tallada de olivo. El estilo y aspecto es muy parecido a la madrasa Bou Inania de Fez (si, además se llaman igual), aunque la de Fez es más grande.

Antes de salir subimos a la azotea para ver el minarete verde de la vecina Gran Mezquita de Meknes, que se encuentra justo enfrente.

Madrasa Bou Inania Meknes Mequinez

Madrasa Bou Inania

Madrasa Bou Inania Meknes Mequinez

Madrasa Bou Inania

Madrasa Bou Inania Meknes Mequinez

Madrasa Bou Inania

Detalle de la madraza Bou Inania Meknes

Detalle de la madraza Bou Inania Meknes

— Gran mezquita

Como es norma en Marruecos, los no mulsumanes no pueden acceder a la gran mezquita de Meknes. Pero ya hemos visto su minarete desde la azotea de la madrasa Bou Inania

— Mezquita Nejjarine

Erigida en el siglo X, la mezquita Nejjarine se encuentra en el interior de la medina de Meknes. El acceso es a través de una pequeña puerta, casi oculta en un rincón de la medina, si bien su minarete delata su presencia. Como en el resto de mezquitas marroquíes, no pueden acceder los no musulmanes. Cuando fuimos nosotros además la están reformando y nadie podía entrar.

Mezquita Nejjarine Meknes

Mezquita Nejjarine Meknes

— El palacio real Dar El Kebira y el Mausoleo de Moulay Ismail

El palacio Dar El Kebira se encuentra enfrente de la plaza el Hedim, pero para llegar hay que dar toda la vuelta a la muralla. Como es nuestra última visita, tomamos el coche. Accedemos a la carretera que rodea el palacio real, del que solo se puede ver el muro exterior que resulta bastante anodino. Seguimos hasta llegar al mausoleo del Moulay Ismail, ubicado dentro de los límites del palacio. Sin embargo el mausoleo está siendo restaurado y no podemos entrar, al menos a la limitada zona que dejan visitar a los no musulmanes. Nos conformamos con ver su bonita puerta de acceso.

Abandonamos Meknes para dirigirnos a nuestro siguiente destino, la ciudad imperial de Fez y su impresionante medina.