Después de un mes recorriendo Japón por nuestra cuenta, tenemos clarísimo que algunas decisiones tomadas desde el sofá de casa hicieron que el viaje fuera mucho mejor. No fueron genialidades ni decisiones complicadas, sino pequeños detalles que, una vez allí, agradecimos mucho.

Hicimos el viaje por libre y utilizando principalmente el tren para desplazarnos por el país. Al principio, Japón nos imponía bastante: distancias enormes, una maraña de líneas de tren y la sensación de que nos íbamos a perder a los cinco minutos. Pero, sorpresa: una vez allí comprobamos que viajar por Japón es muchísimo más fácil y cómodo de lo que parece.

Estas son las 12 decisiones que más influyeron en nuestro viaje.

No viajar sin seguro médico

Japón es un país con buenos médicos y hospitales, pero la atención médica puede resultar muy cara para un viajero extranjero. Como en Japón no vale la tarjeta Sanitaria Europea ni la de tu país, salvo que lleves un seguro médico tendrás que pagar la factura completa. Una simple consulta por un dolor de muela inoportuno o un resbalón tonto puede romperte el presupuesto del viaje.

Antes de comenzar a buscar el hotel perfecto o de mirar los horarios de los trenes bala, una de tus primeras decisiones debe ser contratar un seguro de viajes. Si además quieres incluir un seguro de cancelación recuerda que debes contratarlo cuando empieces a pagar algo del viaje, por ejemplo al comprar el billete de avión.

Una buena cobertura médica no es un lujo, es de esas cosas que pagas deseando no tener que usar, pero que te permiten viajar sin sobresaltos.

Diseñar la ruta antes de reservar nada

Japón tiene tanto que ver que es muy fácil venirse arriba y acabar dibujando un itinerario digno de una gincana.

Antes de lanzarte a reservar alojamientos o trenes a lo loco, merece la pena sentarse con el mapa y ver si la ruta tiene sentido. No es lo mismo moverte entre ciudades vecinas que cruzar medio país en un día solo por sacarte una foto.

Nosotros teníamos un mes (un lujo, sí), pero aun así aplicamos la lógica: primero encajamos los desplazamientos y luego elegimos dónde dormir y cuándo íbamos a activar el JR Pass.

En nuestro caso, para un viaje de 30 días, compramos un JR Pass de 21 días y lo activamos para usarlo en la parte de viaje con los desplazamientos más largos y caros, ya que para moverte por Tokio y sus alrededores no compensa.

➢ Si quieres hacerte una idea aquí os dejamos 2 recorridos:

Ruta viaje por Japon en tren bala

Ruta viaje por Japon (30 días)

Dormir cerca de una estación de tren

Esta fue una de las decisiones que más agradecimos durante el viaje.

Cuando vas a desplazarte continuamente en tren y llevas equipaje, aunque sea una maleta de cabina, que el alojamiento esté cerca de una estación de tren puede marcar una gran diferencia. Para nosotros era importante poder llegar andando desde la estación, sin tener que tomar un autobús, un taxi o hacer un largo recorrido con las maletas.

Olvídate de meterte en un autobús abarrotado o pagar taxis nada más llegar; busca alojamientos bien conectados con las líneas principales y deja el centro para cuando ya vayas sin equipaje.

Viajar con poco equipaje

Después de tantos cambios de ciudad, hay algo que agradecimos muchísimo: viajar con una maleta manejable. En Japón vas a subir y bajar de trenes, caminar por estaciones enormes y, en ocasiones, recorrer unos cuantos metros hasta el alojamiento con el equipaje detrás.

Una maleta o mochila pequeñas no solo es más cómoda para moverse, también permite aprovechar las taquillas de las estaciones cuando quieres visitar un lugar de camino entre dos ciudades sin cargar con todo el equipaje.

Después de un mes moviéndonos en tren, tenemos claro que en Japón, menos equipaje significa un viaje mucho más cómodo.

como organizar maleta y equipaje

No cambiar de alojamiento continuamente

Cuando preparas un viaje a Japón por primera vez, es fácil pensar que cuantos más lugares visites, mejor. El problema es que cada cambio de ciudad implica preparar las maletas, desplazarte hasta la estación, hacer el trayecto en tren, llegar al nuevo alojamiento y volver a instalarte.

Nuestra solución, en algunos casos, fue fijar varias «ciudades base» (como Kioto o Tokio) y desde allí hacer excursiones de un día. Esto nos permitió visitar a fondo distintas zonas sin sentir que vivíamos en una mudanza continua. Por ejemplo, dormimos 7 noches en Kioto y desde allí visitamos Nara y Hikone y también usamos Nagoya como base para Ise. Otra buena opción es dormir en Tokio y hacer una excursión de un día a Nikko.

No se trata de visitar menos, sino de conseguir que el viaje sea más cómodo.

Calcular si realmente compensa el JR Pass

Durante años, el Japan Rail Pass se convirtió casi en un elemento imprescindible al hablar de un viaje a Japón en tren. Hoy en día, las cosas han cambiado porque ha subido de precio y no hay que comprarlo «por defecto».

Lo inteligente es calcular tu ruta, mirar cuánto costarían los billetes sueltos en herramientas como Japan Transit Planner (Jorudan) o Japan Travel by NAVITIME y comparar. En algunos itinerarios sigue saliendo a cuenta comprar el JR pass, pero en otros puede ser tirar el dinero. En resumen: haz cálculos antes de volar y que el pase se adapte a tu ruta y no al revés.

tren bala japon

JR pass para los trenes de alta velocidad

No obsesionarte con viajar siempre en tren

Japón tiene una red ferroviaria impresionante, pero eso no significa que todos los desplazamientos haya que hacerlos en tren. Hay lugares a los que llegarás más fácilmente en autobús y otros en los que tendrás que combinar varios medios de transporte.

En nuestra ruta, por ejemplo, utilizamos el autobús para llegar desde Kanazawa a Shirakawa-go y continuar después hacia Takayama. Lo hicimos así incluso teniendo el JR pass porque era mucho más cómodo.

Shirakawago Japón

Shirakawago

Tener conexión a internet desde el primer momento

En Japón, el móvil es tu brújula, tu traductor y tu salvavidas. Los mapas, los horarios de trenes, las estaciones, los restaurantes o simplemente localizar un lugar concreto hacen que tener conexión a internet sea prácticamente imprescindible para viajar por libre.

Aterrizar y tener conexión al instante (ya sea con una eSIM o una SIM local) te evita momentos de estrés innecesarios.

Y un pequeño truco extra: nosotros siempre descargamos los mapas para poder utilizarlos sin conexión en Maps.me. Nos ha salvado en más de una ocasión cuando no teníamos conexión de datos.

Reservar con antelación solo lo que realmente no quieres perderte

No todo el viaje tiene que estar organizado al milímetro, pero sí hay algunas cosas que conviene reservar con tiempo. Hay visitas, actividades o alojamientos que tienen mucha demanda y las plazas pueden agotarse si esperamos a comprarlas cuando estemos en Japón.

Nosotros preferimos asegurar aquello que realmente queríamos hacer (por ejemplo, la visita al castillo de Himeji) y dejar el resto del viaje más abierto. Así evitamos estar pendientes de reservas continuamente y podemos improvisar según nos apetezca.

La clave está en reservar los imprescindibles y dejar espacio para todo lo demás.

Aceptar que no vas a verlo todo (y no pasa nada)

Un mes suena a una eternidad, pero basta con desplegar el mapa para asumir la dura realidad: se te van a quedar cosas fuera.

Intentar tachar todos los lugares de la lista transforma unas vacaciones en una carrera de obstáculos. Aprendimos que es mucho mejor quedarse un par de días tranquilos paseando por un barrio que te haya gustado, que correr a ver tres templos más solo para poner otra visita más en la lista. Japón no se acaba, siempre puedes volver.

Nikko que ver en japon

Dejar hueco para improvisar

Aunque preparar la ruta es importante, también creemos que es buena idea dejar huecos en blanco en el calendario.

No todos los días tienen que estar llenos de visitas desde primera hora de la mañana hasta la noche. Algunos de los mejores momentos de un viaje aparecen precisamente cuando no tenemos todo decidido: pasear y perderse por las calles, entrar en un templo que encontramos por casualidad, descubrir un bar de ramen increíble por puro azar o simplemente dedicar más tiempo a un lugar que nos ha gustado.

La planificación te da la estructura del viaje, pero la improvisación te da los recuerdos.

Perderle el miedo a viajar por libre

Quizá esta sea la principal conclusión después de un mes recorriendo Japón.

Desde casa, el choque cultural, el idioma y los mapas de metro parecen un rompecabezas indescifrable. Pero la realidad al llegar es otra totalmente distinta. Todo funciona de una manera muy organizada, la señalización es impecable y, si te ves perdido, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte con una amabilidad que te dejará desarmado.

Al final, comprobamos que, con una buena planificación y ganas de disfrutar, Japón es uno de los países donde resulta más sencillo viajar por libre.

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